Tortiglioni

Este plato es sincera y sencillamente una celebración de deliciosos, dulces guisantes y es la comida reconfortante perfecta. Es súper simple y sencilla de hacer esta receta, y la brillantez de los guisantes se contrasta brillantemente con la profundidad salada del sabor del guanciale. El queso Pecorino es el queso romano por excelencia, hecho con leche de cabra y merece la pena en todos los sentidos.

Ingredientes

  • 350 gramos de guisantes frescos en sus vainas.
  • Una pieza de 80 gramos de guanciale (cara de cerdo curado) o panceta ahumada.
  • 150 gramos de tortiglioni o rigatoni.
  • 2 chalotas.
  • Medio limón.
  • Medio puñado de menta fresca (15 gramos).
  • 30 gramos de queso pecorino, con extra para servir.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Guisantes para servir (opcionales).

Instrucciones adicionales

  • Tiempo: 25 minutos.
  • Raciones: 2 personas.

Preparación del plato

  1. «Pela» los guisantes y coloca las vainas en la sartén (llena de agua con sal hirviendo) para darle su sabor.
  2. Corta en cubitos el guanciale, colócalo en una sartén grande sin mango y ponlo a fuego medio para fundir la grasa, échalos uno de uno en uno. Mientras tanto, saca las vainas de los guisantes y descártalas, cocina la pasta en el agua hirviendo según ponga en su paquete.
  3. Pela y corta las chalotas y añádeselas al guanciale durante 5 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas.
  4. Añade los guisantes y un buen chorro de agua, después ralla finamente la cáscara del limón dentro.
  5. Cúbrelo y cocina con cuidado durante 5 minutos, removiendo periódicamente, mientras quitas la hoja de la menta y la cortas finamente y rallas el pecorino.
  6. Seca la pasta, reservando una taza de agua almidonada.
  7. Vierte la pasta en la sartén y quita el fuego, remueve bien para que la pasta consiga su máximo sabor.
  8. Echa la menta y el pecorino, mueve la sartén para crear cremosidad.
  9. Afloja un poco con agua de cocinar, si es necesario, para conseguir el toque perfecto.
  10. Y sírvelo con un ese extra de pecorino rallado, un pellizco de aceite de oliva virgen extra, un poco de limón exprimido y unos cuantos guisantes, si los quieres.

Y el tortiglioni está ya acabado y listo para comer, otro magnífico plato italiano que hará bailar tus papilas gustativas de placer.

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